Desde hace un par de años unos de los objetivos estratégicos de Gabitel es la expansión internacional de la empresa. Para conseguir este objetivo es necesario conocer las licitaciones que van saliendo en distintos países y que pueden ajustarse al perfil de Gabitel, y destinar recursos a la elaboración de las ofertas, tanto para la redacción de las mismas como para realizar, si es necesario, una visita a campo que nos permita ajustar al máximo este documento al alcance real del proyecto.

No siempre acabamos siendo adjudicatarios de esas ofertas, y sabemos que eso forma parte del proceso de internacionalización, pero participar en estas licitaciones nos aporta no sólo experiencia profesional respecto a proyectos futuros, sino también personal.

En este aspecto hoy nuestro compañero Ángel Blanco nos relata un interesante viaje que realizó hace un año aproximadamente a la República de Guinea Bissau, con motivo de visitar las zonas donde se ubicarían las futuras instalaciones de 3 plantas fotovoltaicas situadas en Gardete, Canchungo y Gabu, para posteriormente presentar la oferta en la licitación del diseño y ejecución de las mismas.

“Viajamos a Guinea Bissau para conocer mejor el entorno en el que se iba a realizar el proyecto. A la oferta  que estábamos desarrollando se presentaba la empresa China COMPLANT, y Gabitel acudía para darles asesoramiento técnico, con este fin nos desplazamos hasta allá Enrique Martínez del Hoyo y yo mismo,  Ángel Blanco.

Además de nosotros, se presentaron otras muchas empresas de diversos países, sobre todo, africanos y asiáticos. El día que fuimos a visitar las instalaciones de Gardete, futura Fotovoltaica de 20 MW, nos acercaron a la zona en autobús, del que destacaría, como dato curioso, que una vez se ocupaban todas las plazas, se desplegaban unos asientos llenando la zona de pasillos, por lo que finalmente iba abarrotado, sin aire acondicionado y a 40ºC. Este autobús nos acercó todo lo posible, pero hasta la futura planta llegamos andando, dado que no había caminos para su acceso.

Una vez allí nos impartieron una charla, donde explicaban algunos detalles de la obra a realizar y después se aclararon las dudas de los ofertantes. Aunque en Guinea Bissau se habla portugués, la charla se desarrolló en francés, por lo que, como podéis imaginar, tuvimos una mezcla de idiomas importante. Una vez hecha la visita, con los datos recopilados, el resto del viaje se trataba de identificar proveedores para hacer la obra, costes de aduana, gestiones de permisos, etc.

La experiencia del viaje fue increíble, en un primer momento, llama la atención que, en comparación con España, Guinea Bissau es un país muy pobre y sin infraestructuras. Nosotros estábamos hospedados en Bissau, la capital, una ciudad donde siempre hay movimiento. Las calles están completamente saturadas de personas desde las 7 de la mañana hasta las 1 de la madrugada, todo el mundo está en la calle. El calor era sofocante pero el sol no se ve con claridad, debido a que hay mucho polvo en suspensión, aun así las calles se ven siempre muy coloridas debido a la forma de vestir que tienen allí, con telas de colores y estampados llamativos. Como se hace mucha vida en fuera de casa, hay muchísima gente vendiendo variedad de cosas en las calles; me llamó la atención especialmente que lo que más compraban eran una bolsas pequeñas de agua y también que la gasolina se vende en botellas en cualquier esquina. Los habitantes de Bissau se desplazaban habitualmente andando o en una especie de taxis/bus, formados p or furgonetas en las que la gente entraba por la puerta trasera bajando y subiendo en marcha.

Como he comentado con anterioridad, es un país muy pobre, no existe casi nada de lo que nosotros consideramos básico en nuestro día a día: no hay agua corriente, las calles sin urbanizar… Para haceros una idea, todo Bissau recibía corriente eléctrica desde el transformador de 15 MW (prácticamente nada para una gran ciudad) que estaba alojado en un barco atracado en el puerto, sin embargo había numerosas torres de telefonía móvil y mucha gente con móviles. Dentro de los hoteles sin embargo era como volver a Europa, piscina, comida de todo tipo… todas las comodidades. Sorprendía ver en la puerta de los hoteles militares armados con ametralladoras, pese a ello la sensación fue de tranquilidad, no vimos ningún altercado ni ninguna disputa.

Debido a lo complicado de los vuelos tanto de ida como de vuelta, tuvimos que hacer varias escalas; las de vuelta las aprovechamos para visitar otra licitación de planta fotovoltaica en Cabo Verde (esa, es otra aventura) y desde allí, no sin más escalas, regresamos a España.

En resumen, fue un bonito viaje y una gran experiencia, me sorprendió gratamente Guinea Bissau.”